Vale Camila: «Las mujeres tenemos que trabajar el triple para llegar a ciertos lugares»

Vale Camila con el mar a sus espaldas.
Vale Camila.

Vale Camila es una cantante que destaca por combinar los dos géneros musicales opuestos que ama, los cuales la han llevado a presentarse en diversos escenarios a lo largo del país. Por un lado, la artista compone melodías más finas con influencias del jazz, blues y soul, mientras que con su banda de soporte desarrolla su faceta más rockera, con sonidos pesados y enérgicos.

Recientemente la Vale Camila lanzó su sencillo «Dime», el cual profundiza sobre una historia que describe como del “tipo Romeo y Julieta”, y el próximo 16 de diciembre se llevará a cabo el lanzamiento de Sonidos de Pichilemu Volumen 1, en el cual la cantante participó con la grabación del primer single.

Sin embargo, la música no es la única disciplina artística que practica Vale Camila, ya que desde muy pequeña se ha familiarizado con las artes visuales, y durante todo el mes de mayo de 2023 exhibirá sus obras en el Centro Cultural Agustín Ros de Pichilemu, una iniciativa con la que asegura estar muy entusiasmada.

Sueños, esfuerzos y logros

¿Cómo comenzó tu interés en la música?

–Bueno, yo empecé a interesarme en la música desde que tengo memoria, desde muy chiquitita. Siempre me gustó, me llamó la atención. Primero como algo así lúdico, y ya entrando a la preadolescencia me enamoré de la música que dan en la radio. Era de esas personas que está todo el día al lado de la radio esperando grabar una canción en el cassette, y quería aprender a tocar todos los instrumentos para poder tocar todas las canciones que me gustaban. 

Mi carrera como solista, mi proyecto personal, partió en 2018, pero yo toco desde hace muchos años. He tocado en varias bandas, pero no mis canciones.

–¿Por qué decidiste recién en 2018 empezar a visibilizarte a ti misma?

–Porque antes como que, no sé, yo escucho tanta música y soy súper mañosa también con el tema, entonces no creía que mis cosas fueran suficientemente buenas, ¿cachai? Tenía ese rollo enorme con respecto a la calidad de lo que hacía, hasta que un día un amigo me dijo «Oye, pero si no te tiene que gustar a ti, le tiene que gustar a los demás. Muéstralo». Y ahí me animé. Fue un poco por eso, y porque en realidad tenía ganas también. Y ahí me lancé a hacer mis cosas, mis canciones, mi banda, mis arreglos, mi proyecto. Claro, no es tanto en verdad, cuatro años. 

–También trabajas con una banda ¿Cómo se dio eso? ¿los conocías de antes, habían trabajado juntos? 

–Sí, desde el 2018 hasta ahora he trabajado con varias bandas. He hecho como una gran vuelta con respecto al sonido que quiero lograr, y como que recién ahora lo tengo más claro con mi banda actual. Actualmente trabajo con dos formatos: uno a dúo que es piano, voz y batería, que es como mucho más fino, más tirado hacia el jazz y al soul; y tengo mi banda que es rockera, así pesada, bien rockera. 

Así que por fin pude tener al mismo tiempo estos dos tipos de sonidos que me gustan mucho. 

Este año por fin creo que encontré el sonido que quiero y estoy haciendo el estilo que quiero. Antes tuve otras bandas con amigos que admiro y quiero mucho, pero nunca me convencí demasiado de cómo sonaba, pero ahora sí, ahora me convencí jajaja. 

–¿Dirías que quizás estos extremos en la música es lo que te diferencia de otros artistas? 

–Sí puede ser, porque igual hoy en día la música que está como de moda, lo que se ve a simple vista en las redes sociales, etcétera, no es el rock. Sí, existe obviamente. Hay una escena rockera en Chile que está bastante más under que otras cosas hoy en día, pero existe y es buenísima. 

Pero es bueno eso que yo tengo, como una fase muy rockera, pesada, de vocal femenina -que no es tan evidentemente común hoy en día-, y tengo este otro lado que es mucho más piola, arreglos más jazz. Entonces sí, puede ser que sea una propuesta un poco distinta.

–¿Cómo ha sido tu experiencia como mujer en el mundo del rock, pensando que quizás todavía está este estereotipo masculinizado en torno al género? 

–Yo creo que -sobre todo este año- ha habido como un vuelco enorme con respecto a la participación de las mujeres en la música. En general, no solamente en el rock, sino que en todos los espectros: en la producción, en las partes técnicas. 

Si bien, siempre ha sido un mundo de hombres -y lo sigue siendo- en su gran mayoría creo que hoy los espacios y la cabeza masculina está más abierta a la participación de las mujeres. Y eso se nota y es muy nutritivo, porque yo por ejemplo, que he tocado en muchas bandas, ahora estoy en una banda que yo dirijo, yo arreglo. Hago todas las cosas que antes siempre las hacía un hombre, entonces creo que no es solamente mi experiencia, creo que ahora los hombres también están más deconstruidos en ese sentido, como para incluirnos y aceptarnos mucho mejor, y también aceptar nuestra modalidades y maneras de trabajar que son distintas. 

Entonces, creo que este año ha sido como una gran apertura para las mujeres en el mundo musical, y me incluyo obviamente. 

–¿Crees que eso se debe quizás al trabajo que las propias mujeres han levantado? 

–Exactamente. Hemos levantado a punta de trabajo, o sea nosotras tenemos que trabajar el triple para llegar a ciertos lugares. Yo también soy arquitecto de profesión, entonces me muevo en un mundo muy masculino en general, y sé de lo que estoy hablando. No es como para tratar de ser víctima ni nada por el estilo, pero sé que uno tiene que trabajar mucho más. 

Hay una cosa social, hay un patriarcado instalado que cuesta mucho romper, entonces creo que las mujeres nos hemos ganado luchando así a fierro los espacios que tenemos hoy en día. Y eso es mucho más valorable aún. 

–¿Cómo has equilibrado tu profesión de arquitecta con tu carrera musical? 

–Al principio la arquitectura era un porcentaje mayor a la música en términos como de actividad. Y este año me di la oportunidad de hacerlo al revés, de decir «este año me voy a dedicar a la música, lo voy a hacer». Tenía, obviamente, recursos propios para hacerlo porque con esto no se vive, menos si estás empezando. Entonces yo te podría decir que este año lo supe equilibrar de una manera como más equitativa entre los profesionales y la música, que para mí también se volvió algo profesional. 

Y ha sido difícil porque también tengo hijos chicos y miles de otras cosas que sostener, pero me hace feliz. Entonces al final, la dificultad y el cansancio vale la pena

–¿Quiénes dirías que son tus referentes musicales?

Me gusta mucha música, pero lo que está más metido dentro de mi corazón es el grunge, como estilo. Con eso crecí. 

Y de referentes femeninos, tengo a Alanis Morissette en el altar más grande de la existencia. Creo que es maravillosa como mujer, como ser humano, como música, y muchas otras también, pero aparte que acabo de ver el documental “Jagged” hace poco, entonces estoy como rayando mucho con ella.

–¿Cómo es el proceso creativo detrás de tus canciones? 

–Normalmente me salen primero las letras, pero depende, a veces va de la melodía a la letra, y a veces de la letra a la melodía. Todo tiene que ver un poco con la emocionalidad que a uno le despiertan ciertas situaciones, cierta poesía que uno genera a través de esa situación. La música, la melodía, la armonía, tienen que ver con las emociones evidentemente, entonces trato como de ir tejiendo melodía y letra con respecto a la emoción que quiero que provoque. 

Ahora, ¿cuándo se me da? No tiene como fecha clara. Hay días que hago cinco canciones, hay meses que no hago ni uno, ¿cachai? Es bien relativo igual, pero así más o menos funciona la cosa. 

Tiene que ver con imágenes que veo, con situaciones que me pasan, situaciones que le pasan a gente que conozco. En el fondo, es como una ventana a mi intimidad, como un diario de vida.

Vale Camila junto a tres hombres pertenecientes a su banda.
Vale Camila junto a su banda.

–¿Cómo describirías el desarrollo que ha tenido en tu carrera musical hasta ahora? ¿Cuáles han sido las cosas que más te han costado?

–Primero, claro, encontrar banda y establecerse, porque uno no puede hacerlo todo solo. Entonces, lo que más me costaba es como establecer un equipo para trabajar y un equipo que sepa que esto se sostiene un poco por amor, ¿cachai? Porque obviamente yo no puedo sostenerlo, me encantaría poder, pero no tengo los recursos para hacerlo. Eso es lo que más me ha costado, poder sostenerlo y llevar adelante algo con calidad profesional siendo que no hay medios para hacerlo así. 

Claro, ha sido mucho más lento ciertos procesos de lo que a mí me gustaría, sin embargo, este año fue como explosivo y como hubo toda esta energía, estas ganas y hubo fondos que gané para poder hacerlo también. Este año como que se me dio más fácil, se podría decir. Pero lo que más me ha costado lejos, ha sido obviamente grabar para poder trabajar con más gente. Y todo tiene que ver con un tema de recursos al fin y al cabo, eso ha sido lo más complicado. 

–¿Cómo ves el tema de la música en regiones en cuanto a oportunidades? 

–Bueno, en Pichilemu hay harto espacio para la música y hay muchos músicos y músicas. Hay una escena como bien nutritiva, bien grande y hay espacio. Entonces nunca ha sido como «chuta, tengo que salir sí o sí de Pichilemu». Acá se puede también. 

Yo este año, en mayo, dije, «voy a salir de Pichilemu», pero me fui para el sur a tocar, una mini gira se podría decir. Estuve en Concepción, donde evidentemente hay muchos espacios y hay un público que está muy abierto a lo musical, es increíble. También estuve Frutillar, mucho más lejos y muy chiquitito, y también funciona. 

Entonces creo que tiene que ver con buscar las oportunidades. Yo soy súper busquilla, toco puertas por todas partes y este año, si bien fui a tocar a Santiago, toqué muchas más veces en región. 

Creo que esos espacios se están abriendo, no son tan evidentes, grandes, ni tantos como en las grandes ciudades, pero existen y está bueno que crezcan, y está bueno que se apoyen. Yo me fui un poco por ese camino, así que podría decir como con conocimiento de causa, que en regiones sí pasan cosas, que no todo pasa en Santiago, que está bueno también desde uno poder descentralizar ahí un poco. Creo que sí se puede. Obviamente Santiago se necesita para ciertas cosas, pero no para todo. 

Claro, igual es una inversión de tiempo y un montón de cosas pegarse estos viajes, pero la satisfacción de poder estar haciendo lo que amas, que a la gente le guste, le llegue, que está dando un mensaje que es bonito, que tiene calidad y que funcione, es súper gratificante. Entonces hay que atreverse a salir de los grandes espacios como Santiago.

–Cuéntanos un poco del arte que haces. 

–Bueno, yo pinto también desde chiquitita. Yo vengo de una familia, por el lado de mi madre, muy artística. Mi abuelo era pintor y también tocaba, amateur obviamente, pero tocaba piano y pintaba todo el día. Mi vieja es arquitecto, mi tío también era arquitecto, todos mis primos son artistas. Entonces, toda mi vida pinté, para mí era obvio que había que pintar y me gusta mucho. Lo fui profesionalizando con el tiempo y hoy en día trabajo bastante en eso, hago hartos encargos. 

El mayo del próximo año tengo una exposición, así que me tengo que poner las pilas pronto va a empezar a trabajar para eso jajaja. Me gusta porque aparte, los procesos creativos son súper similares para mí por lo menos, pero todo tiene que ver con lo mismo, ¿cachai? con mezclar colores, combinar notas, mezclar melodías. 

Diseñar una casa es lo mismo, combinar espacio, trabajar con la luz. Entonces para mí son procesos súper similares, los medios son diferentes pero los procesos son básicamente iguales.

–Has participado de muchos eventos este año, ¿se vienen algunas presentaciones futuras de las que nos pudieras hablar o quizás un lanzamiento que estés pensando hacer? 

–Sí, venimos de presentaciones importantes este año: dos grandes que fueron el Surf festival acá en Pichilemu, que es un festival gigante y multitudinario que estuvo increíble; y nos presentamos en la SSD en Santiago que también fue maravilloso, lejos uno de los mejores episodios musicales de mi vida. Y hemos tenido varias tocatas chiquititas, sobre todo yo sola con el formato pequeño también.

Y ahora se viene una cosa muy linda, que es el lanzamiento de un proyecto que se llama Sonidos de Pichilemu Volumen 1, en el cual yo tuve la suerte de grabar el primer single. Ya hay tres singles grabados de tres artistas diferentes. Ese proyecto se lanza el viernes 16 de diciembre y eso se viene muy bacán, muy taquillero y muy lindo, y eso es acá en Pichilemu.

–¿Cuáles serían tus proyecciones como Vale Camila? 

–Me encantaría grabar un disco. Por el mismo tema los recursos y todo lo que te contaba, nunca me ha sido posible grabar un disco, pero me encantaría el año que viene poder hacerlo, desde la manera que se pueda. Por ahora quiero terminar la temporada de Live, que es de tocar, tocar, tocar; poder dedicarme a la expo, y grabar el año que viene, cosa de poder estar presentando material nuevo para el verano del 2024

Me gusta como esa montaña rusa de crear, después mostrar, después crear. Me encantaría que fuese así y ojalá en un futuro -si la cosa funciona, prende y las energías están- poder viajar, mostrar y salir, porque a mí me encanta tocar en vivo, me encanta viajar, me encanta conocer gente, así que eso espero en verdad. 

No quiero el estrellato ni la fama, quiero ser feliz, poder mostrar mi música y que sea sustentable dentro de lo posible.

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